LAS CINCO MANERAS DE INCREMENTAR NUESTRA CAPACIDAD POLÍTICA EN LAS ORGANIZACIONES
Algo que siempre me ha llamado la atención en mi trabajo como consultor con la mayoría de mis clientes es la poca o nula atención que se le pone a los temas políticos, organizacionales. Por definición, las personas tenemos intereses, opiniones, metas y decisiones que pueden o no chocar con los de los demás. Cualquier ambiente en una organización es un caldo político en el cual confluyen las personalidades, deseos y poderes de múltiples individuos. Sin embargo, de alguna manera un poco ingenua, por decir lo menos, muchas personas minimizan la capacidad política para alcanzar sus propias metas, cualquiera que estas sean. Existe esta ilusión “romántica” de que es suficiente con hacer bien la tarea. Con llegar temprano, alcanzar las metas y ser una buena persona en la oficina. Pues bien, siento ser yo el que les rompa la ilusión de un solo tajo, pero no es suficiente. De hecho, se dice que el 90% de las frustraciones de los seres humanos son políticas. Claro, podemos perder un cliente aquí o allá, fracasar en un proyecto poco factible o no cumplir con algún objetivo. Pero en la mayoría de los casos las frustraciones de las personas en las organizaciones pasan por ascensos no conseguidos, incrementos salariales negados, exceso de horas de trabajo, falta de oportunidades, etc. Y estas frustraciones se exacerban cuando vemos que nuestro colega, a quien tal vez consideramos un poco menos capaz que nosotros, sí logramos el ascenso, el incremento, la reducción de su carga y más oportunidades. Probablemente, él es mejor político que nosotros. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo podemos incrementar nuestro poder político y aumentar las probabilidades de alcanzar nuestros objetivos?
1. DEFINE MUY BIEN TU META POLÍTICA
Aunque sea una referencia demasiado repetida, no puedes dejar que te pase lo de Alicia en el País de las Maravillas cuando se encuentra con el gato. No saber a dónde quieres llegar. La meta política no tiene que ser necesariamente ascender en la escalera jerárquica. Esta puede ser una de ellas. Pero hay una variedad de metas que puedes buscar en una organización: más recursos, más personas a cargo, más educación, menos carga laboral, más flexibilidad, más exposición, un movimiento lateral o inclusive quedarte donde estás. Si no tienes claro qué quieres alcanzar va a ser muy difícil que empieces a dar los pasos para llegar allá.
2. ENTREGA RESULTADOS DE MANERA CONSISTENTE (Y COMUNICALOS):
El hecho de que algunas compañías y decisiones no sean muy meritocracias, esto no quiere decir que puedas darte el lujo de no cumplir con el objetivo misional de tu cargo, cualquiera que este sea. Los buenos políticos saben cómo su cargo aporta a la organización y se concentra en alcanzar sus objetivos. En momentos de decisiones difíciles, tener como argumento un desempeño impecable sin duda va a ser tenido en cuenta. Ahora, asegúrate de que las personas correctas sepan de tu desempeño. En las organizaciones es importante poner los huevos, pero también cacarearlos. Si bien en nuestra cultura muchas veces esto puede ser antipático y te pueden tachar de arrogante, es fundamental tener la astucia de comunicar tus logros.
3. VUÉLVETE REFERENTE EN ALGÚN TEMA IMPORTANTE
Saber algo de un tema que nadie o casi nadie en la organización sabe es una fuente muy relevante de apalancamiento político. No se trata de acaparar el conocimiento y no distribuirlo. Se trata de convertirse en un referente de conocimiento o experiencia en algún tema valioso en la estrategia de la compañía. Hoy en día, con el mundo digital y la diversidad de nuevos conceptos que lo acompañan, se presentan varias oportunidades para convertirse en una persona indispensable para la organización
4. CONSTRUYE BUENAS (Y SUFICIENTES) RELACIONES
Esto implica tener una buena disposición y actitud para ayudar a los otros o al menos para ser amistoso con ellos. Esas personas que se convierten en ogros organizacionales, que no saludan a los demás, y no están dispuestos a relacionarse, pueden llegar a sufrir políticamente en el mediano plazo. Y no basta solamente con ser amistoso con un pequeño grupo de personas cercanas. Es importante expandir las conexiones y tener al menos relaciones cordiales o ser al menos reconocido por un grupo numeroso de personas dentro de la organización
5. NO MUESTRES DEMASIADO TU AMBICIÓN
A veces el exceso de pasión y relevancia hacia el trabajo se vuelve contraproducente – las personas que están demasiado inmersas emocionalmente en el trabajo se vuelven defensivas y rígidas. Mostrar desapego por el poder se convierte en ocasiones en una fuente para lograrlo. Las personas que se mantienen equilibradas y objetivas se vuelven una fuente de consulta para los demás y, por tanto, en el largo plazo su poder político aumenta



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