¿CÓMO RECONOCER UN BUEN ESTRATEGA A -NO TAN- SIMPLE VISTA?

Es difícil pensar en una palabra más sobre-utilizada en el mundo de los negocios que la palabra Estrategia (y todos sus derivados estratega, estratégico, etc.) Muchas de las iniciativas son estratégicas, las reuniones son estratégicas, las planeaciones son estratégicas, las decisiones, etc. Ahora creería uno que, en esta proliferación de estrategias y cosas estratégicas, los directores y gerentes tienen la capacidad de ser unos verdaderos estrategas.

¿Será que sí?

Para poder contestar esa pregunta tenemos que ponernos de acuerdo primero en qué es ser estratega. ¿Cómo se ve un estratega desde afuera? ¿Basta simplemente con saber -y repetir indistintamente- unos cuantos términos relacionados con estrategia de negocios (Propuesta de Valor, Fuerzas de Porter, Jugar para Ganar, etc.) para ganarnos el tan preciado título?

De mi experiencia trabajando durante más de 10 años con algunos de los mejores consultores de estrategia de nuestra región, puedo decir sin dudarlo que no tiene nada que ver con eso. De hecho, el ser estratega o no, no tiene mucho que ver con el mundo de los negocios. Mi mamá puede ser tremendamente estratégica – de hecho lo es- sin entender ni una sola letra acerca de activos, pasivos o rentabilidad. Varios profesionales de otras ramas – abogados, médicos o entrenadores de fútbol- pueden ser estratégicos en sus campos sin haber estado expuestos a Porter o a Welch o a Zuckemberg.

Poniendo en pocas palabras una definición que es intrínsecamente compleja, un estratega es una persona que tiene la capacidad de leer de manera holística una situación específica y definir diferentes cursos de acción para alcanzar un objetivo. Las personas que tienen esta capacidad muestran algunos de los siguientes atributos que pueden ser reconocidos a -no tan- simple vista:

I. TIENE VISIÓN PANORÁMICA

Los buenos estrategas desarrollan capacidad sistémica. Quiere decir que son capaces de entender el bosque y no solamente un pedazo de su árbol. No solo ven ellos todo el sistema, sino que entienden las prioridades relativas al interior del mismo. Bien sea porque entienden sus dimensiones, o porque entienden lo que es realmente importante, los estrategas le ganan a los demás por su capacidad de trascender y separar el “trigo de la paja”

II. MANTIENE EL FOCO EN LA META

Un buen estratega entiende claramente la definición del éxito y no se deja distraer para alcanzarlo. Concentra los esfuerzos y la energía en la búsqueda incansable del objetivo. Teniendo la meta clara se le vuelve su norte para generar diferentes cursos de acción ganadores para llegar a la misma.

III. ESTÁ DISPUESTO A DECIR NO

No hay nada menos estratégico que querer hacer de todo y todo al mismo tiempo. Ser estratega tiene mucho que ver con decidir qué no hacer. Un estratega es capaz de descartar posibilidades que tienen sentido y que pueden ser beneficiosas (en términos económicos, por ejemplo) pero que no están alineadas al propósito o a lo que se quiere ser. Además, selecciona objetivamente entre alternativas – no acepta alternativas democráticas: lo que dice la mayoría no es lo mejor

IV. DESARROLLA ‘OPORTUNISMO INTELIGENTE’

Un buen estratega no se casa nunca con sus estrategias. Deja abierta siempre una puerta para considerar mejores alternativas. Mantiene una visión sobre otras posibilidades que signifiquen mejor rédito y entiende cómo incorporarlas a la visión original. No cambia por cambiar y entiende el costo de cambiar el rumbo. Define la intención estratégica de una manera flexible y adaptable

V. ANTICIPA LAS REACCIONES POSIBLES ANTE CUALQUIER JUGADA

Es capaz de intuir y anticipar las reacciones de otros jugadores y preparar movidas que los contrarresten. Estas jugadas pueden estar preparadas para un número significativo de iteraciones futuras. El buen estratega identifica y utiliza analogías de su pasado y del de otros, para reconocer patrones y aplicarlas hacia el futuro.

VI. RETA EL STATUS QUO

Un buen estratega no se conforma con el “así se ha hecho siempre”. Siempre está en búsqueda de hechos que contrasten las opiniones. Emplea y prueba hipótesis para mejorar cualquier situación. No se queda contento con lo bueno, busca lo “excelente”.

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