CONECTANDO LOS PUNTOS: LA HISTORIA DE THE MANAGEMENT LAB

Esta mañana, mi directora de Mercadeo me pidió que escribiera la historia de cómo nació The Management Lab. Fue la primera vez que hice esta reflexión de manera consciente y me llegó el discurso de Steve Jobs sobre “Connecting the dots”: cómo las experiencias del pasado se conectan para llevarnos al lugar en el que estamos hoy.

En mi caso, hay tres experiencias clave que me llevaron a este proyecto, desafiante y gratificante.

La primera experiencia que da origen a The Management Lab fue haber tenido la fortuna de trabajar durante 10 años en una de las consultoras de estrategia más importantes del mundo. Estuve expuesto a más de 50 retos estratégicos de compañías líderes en América Latina, acompañándolas de manera rigurosa y profesional en todo tipo de desafíos de negocio. De esa etapa rescato tres aprendizajes clave (el número mágico de los consultores):

* Estar expuesto desde mis 22 años a CEOs, presidentes y dueños de compañías me enseñó cómo piensan, priorizan y gerencian.

* Trabajar con colegas de altísimo nivel me enseñó, desde la práctica, a buscar siempre la excelencia.

* Recibir educación formal con los más altos estándares en habilidades gerenciales prácticas y aplicables.

La segunda experiencia fue desempeñarme durante casi seis años como Director de Mercadeo y Estrategia para el norte de América Latina en una multinacional líder en su industria. De allí me quedo con dos aprendizajes: uno desde la abundancia y otro desde la carencia. Desde la abundancia, confirmé que las habilidades adquiridas como consultor (análisis de negocio, solución de problemas, comunicación escrita) hacían el rol directivo mucho más fluido. Desde la carencia tal vez el aprendizaje más poderoso identifiqué habilidades que no había desarrollado lo suficiente: mayor capacidad de toma de decisiones, comunicación más asertiva, más disposición al riesgo y, sobre todo, mayor astucia política dentro de la organización.  Así mismo vi cómo quienes no contaban con estas habilidades sufrían mucho más el rol corporativo.

La tercera experiencia fue asumir un rol pro bono como Director de una fundación dedicada a enseñar meditación, respiración y yoga. Allí confirmé el poder transformador de la educación y me expuse a prácticas y miradas de vida que fueron determinantes para dar el salto al emprendimiento y no quedarme en la comodidad de un cargo directivo global.

Hoy, a finales de 2025, The Management Lab es una realidad. Una compañía hecha a mi imagen y semejanza: sin capital semilla, sin socios, sin rondas de financiación, con un propósito claro —casi una obsesión—: ayudar a personas y organizaciones a desarrollar mejores habilidades gerenciales. En siete años hemos acompañado a más de 30 compañías, realizado más de 200 intervenciones y tocado la vida de más de 5.000 personas, con más del 50% de re compra.

Hoy, conectando los dots, entiendo que todo me trajo hasta aquí. Gratitud absoluta por las experiencias y por lo que hemos construido. Listos para lo que viene.

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