DISEÑAR NUESTRA VIDA COMO LA IMAGINAMOS
Hemos entendido muy mal el concepto de Administración del Tiempo. Seguimos pensando que administrar el tiempo es ser más productivo. La mayoría de cursos y posts al respecto se enfocan en “To Do’s” y en Calendarios o en herramientas tecnológicas -y ahora IA- que te ayudan a optimizar tu tiempo.
Para nosotros la Administración del Tiempo es mucho más que eso. Aunque pueda sonar un poco más romántico de lo que es, esta habilidad es la capacidad de diseñar nosotros mismos nuestros días, semanas, años, y por tanto la vida, que tenga sentido para nosotros. Consiste en convertirnos primero en libretistas que diseñan su realidad y luego sí en actores de la misma. Hay una correlación innegable que mucha gente no ve, entre el diseño consciente del uso de nuestro tiempo y nuestra felicidad.
Cuando les preguntamos a los gerentes que toman nuestro módulo de Administración del Tiempo, cuántos de ellos hacen presupuestos detallados de su dinero o del dinero de la empresa en la que trabajan, casi el 100% levanta la mano unánimemente. Cuando preguntamos cuántos de ellos hacen una presupuestación del uso del tiempo, casi todos los que la habían levantado, la bajan. No planeamos el tiempo. Y no nos damos cuenta de que es el ÚNICO recurso que definitivamente se va a agotar y no es renovable.
La Administración del Tiempo es un proceso individual, que requiere flexibilidad y que de ninguna manera puede ser solamente laboral.
Primero que todo es un proceso individual. MI administración del tiempo es distinta a la tuya, aunque podemos usar el mismo método. Los buenos gestores de su tiempo se conocen primero a sí mismos, sus preferencias de trabajo, sus ciclos de energía, sus errores, sus no negociables, sus restricciones (de salud, familia o trabajo).
Segundo, y esto es un punto crítico que a veces se malentiende, planear no significa que vas a poder hacer todo lo que quieras. Absolutamente todos tenemos una realidad de la que tenemos que ser conscientes y jugar bajo sus reglas. Tipos de empresas en las que trabajamos y sus políticas, características de conformación de nuestras familias, reuniones que no podemos faltar, realidades de ubicación particulares, hobbies específicos. Al igual que con el dinero la planeación es solamente una hoja de ruta. Pero una muy importante.
Tercero, los buenos administradores del tiempo no hacen una distinción entre lo laboral y lo no laboral. Todos tenemos 168 horas o 10,080 minutos a la semana. La administración del tiempo incluye revisar continuamente el balance entre nuestros diferentes roles y hacer todo lo posible porque la distribución entre los mismos se parezca a la que yo considero ideal.
Una vez tengo la práctica habitual de planear mi tiempo, la mitad de la tarea ya está hecha. Lo que viene después es hacer lo que esté a mi alcance para que la ejecución en la vida real se parezca a mi planeación. Para esto tenemos que volvernos muy cuidadosos de los 12 Ladrones del Tiempo. Pero de ellos hablamos luego.



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