PONER “TRABAJO”: EL ACTO GERENCIAL MÁS SUBESTIMADO

El acto gerencial más importante, más co-responsable con los demás y tal vez más subestimado en nuestras organizaciones es el acto de “poner” trabajo a alguien más.

Si bien hoy los reflectores de la gerencia, el ruido en redes y la prioridad de RRHH están apuntando directamente a las formas en que gerenciamos (empatía, asertividad, inteligencia emocional, bullying etc) muy pocos apuntan realmente al contenido del trabajo. A la calidad, oportunidad, tamaño, urgencia, aporte a la estrategia, generación de valor etc del trabajo que miles de gerentes en nuestras organizaciones piden hacer a sus equipos y a la organización extendida.

Poner trabajo no es solamente delegar bien. Es un ejercicio primero que todo intelectual. Requiere entender la estrategia de la compañía y el aporte específico de cada tarea que ponemos a la consecución de la misma. Poner trabajo requiere pensar concienzudamente (cuántos gerentes lo hacen realmente?) varias cosas antes de saltar a decirle a las personas lo que tienen que hacer. Algunas de ellas son:

– El tamaño del trabajo. ¿Es una actividad exploratoria? ¿Un proyecto? ¿Una tarea que se va a volver recurrente?

– La oportunidad del trabajo. ¿Es el momento para hacerlo? ¿Puede esperar? ¿De verdad es urgente? ¿De verdad tiene que estar listo pasado mañana? ¿Por qué?

– El aporte a la organización. ¿Por qué lo estamos haciendo? ¿Cómo genera valor realmente? ¿Cómo hace mejor a la compañía? ¿Qué decisión dispara? ¿Es una necesidad (o un capricho o una moda)?

– Las interrelaciones con otros trabajos propios y ajenos. ¿Hay traslapes? ¿Contradicciones? En muchas organizaciones es normal ver que mientras estamos celebrando el cierre del proyecto de tendida de la cama, nos golpea en la puerta el equipo de proyecto de cambio de colchón….

– Las maneras. ¿Lo hacemos internamente? ¿Contratamos a un tercero? Y la pregunta que más nos vamos a hacer en la próxima década: ¿se la “ponemos” a un agente? ¿A un bot? ¿Usamos IA?

En Colombia y en los países cercanos sufrimos de un triple mal que nos aqueja y afecta en lo micro y en lo macro. Trabajamos muchas horas (encontramos valía en la cantidad y no en la calidad), producimos muy poquito en esas horas (somos el país menos productivo en la OECD) y somos de los países más jerárquicos y “jefecistas” del mundo (medido por el IDP) lo cual quiere decir que tendemos a tragar entero. Esta triple condición nos pone una responsabilidad gigantesca para que nuestros gerentes aprendan a poner trabajo de valor.

En tu organización ¿los gerentes saben realmente poner trabajo?¿

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